miércoles, 4 de enero de 2012

Encuentro


no sueñes el encuentro, no

no sueñes la presencia

no sueñes el deseo

pues quizá no exista

no vivas de quizás,

no vivas de posibles

quédate aquí sentado

reposa tu angustia larga

respira tu anhelo inmenso

ya nada depende de ti

depón las armas…

recuéstate sobre la arena

con este sol de invierno…

que invita a ensoñar

que invita a convocar

su presencia crepitante entre tus manos…

pero… no sueñes, espera

tal vez el fruto llegue maduro

rodando cálidamente hacia ti por esta duna abajo

y sólo tengas que asirlo dulcemente en tus manos

sin esfuerzo

sin angustia

sin anhelo expectante…

simplemente…

acógelo en tu pecho…

y déjalo crecer

(diciembre, 2010)

Rencor

En esta cama lenta

Incansablemente libando

la ofrenda de tu vientre

tu fría entrega incita mi anhelo

y en el callado rumor de tu gemido

tras tus ojos cerrados al mundo

se va gestando en mi ausencia

la solitaria ceremonia del orgasmo.


(marzo, 2011)

Nevada

Me dejas en penumbra…

poco a poco, copo a copo

me cubre tu ausencia

el asfalto se tiñe de nieve ante mi vista

y el parabrisas se enreda

con el tierno celaje desprendido de las nubes

casi no veo nada, no quiero ver nada

todo en torno es blanco

blanco el silencio blanco

blanca la ruta que se extiende ante mí

como una íntima inmensidad

no puedo avanzar

hacia tu mundo vedado enteramente a mi anhelo

y me deslizo sin frenos

entre la lenta tempestad que nievas sobre el alma aterida

mi sueño es ya tan sólo

el hálito cálido que empaña por dentro

este torpe automóvil que avanza

sin ímpetu ni constancia hacia la nada


(enero, 2011)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Promesa

Eres toda promesa en tu presencia
tendida a mi lado en un lecho pacífico…,

pero yo te velo inquieto en tu sueño,
tratando de llegar a ti,
romper en tu abrazo el pequeño dolor que nace en mí
mientras apremia la inminente despedida.

Tengo miedo de ti,
del poder que te otorgo
al brindarme desnudo en la pira de tu orgullo.

Es el temor del jirón de niebla jubiloso
que remonta el valle al alba
para acabar abrasado en el certero sol del mediodía…

Porque si tú me ves grande y acogedor en mi abrazo,
yo te siento a veces, pocas, vulnerable y dócil
y las más, poderosa y grave,
deidad altiva, incandescente,
erguida en tu alto trono de serenidad,
estrujando en tus manos una ilusión palpitante.


(Diciembre, revisado, mayo 2011;
leído en Diablos azules, 17, 5, 2011)

domingo, 9 de mayo de 2010

txakolina

No creas que no sé que me miraste. No creas que no sé, lo sé, que no debí mirarte, ensoñarte, visionarte en otro lugar, pero conmigo, no con él. Eras una pequeña llamarada tibiamente pelirroja acodada en la barra, sonriéndome con los ojos y la esquina de tus labios pero casi sin mirarme... ¿cómo se hace? ¿Cómo se hace para imaginarte en otros tiempos, latitudes, climas?... Cómo se las ingenia uno para transportarte así, tan sencillamente, de los brazos de ese tipo.. a los míos, así, sin solución de continuidad. Cómo se hará, por ejemplo, para volverte a ver, coincidir contigo en este hormiguero incesante de ocio y negocio, metros, oficinas, calles, cines... Cómo se hará para saber... si tú eras realmente Tú... o sólo una amable gringuita que sonríe a los nativos... qué majetes ellos, lo rijosos y soñadores que se vuelven, con esto de la primavera...

jueves, 29 de abril de 2010

esperanza

y entonces la vi, cuando menos me lo esperaba.... tras las brumas de un sueño incierto, ante la prosaica máquina de café aguado... simplemente miré por la ventana y al fondo, recortada contra un cielo plomizo de esta mañana bochornosa de casi mayo... esa casa de ladrillo grisáceo y brillante, junto al chopo alegre y firme, verde-vida... con su ático modesto que invita a la calma, al recreo y la lectura, no sé, algo así como una imagen de posible sosiego, una cierta, por lo menos, plenitud... o algo semejante al amor, que cobrase forma en la mujer amable, amada, amante.... algo parecido, por lo menos, por favor... un ratito más... a la calma antes de la tormenta....

lunes, 19 de abril de 2010

tiempo severo






















En el cielo limpio de cenizas
En el cielo limpio de sangre
En un cielo de algodonosas nubes gruesas
Nubes preñadas de lluvia salvífica
Suaves cortinas ondulantes de agua
Tupida manta húmeda y vengadora
Que mezca vuestros cuerpos mancillados en el sur
Que lave vuestra sangre arrebatada
Que borre esa afrenta imperdonable
Y arranque vuestros cuerpos a la muerte