miércoles, 4 de enero de 2012

Nevada

Me dejas en penumbra…

poco a poco, copo a copo

me cubre tu ausencia

el asfalto se tiñe de nieve ante mi vista

y el parabrisas se enreda

con el tierno celaje desprendido de las nubes

casi no veo nada, no quiero ver nada

todo en torno es blanco

blanco el silencio blanco

blanca la ruta que se extiende ante mí

como una íntima inmensidad

no puedo avanzar

hacia tu mundo vedado enteramente a mi anhelo

y me deslizo sin frenos

entre la lenta tempestad que nievas sobre el alma aterida

mi sueño es ya tan sólo

el hálito cálido que empaña por dentro

este torpe automóvil que avanza

sin ímpetu ni constancia hacia la nada


(enero, 2011)

miércoles, 18 de mayo de 2011

Promesa

Eres toda promesa en tu presencia
tendida a mi lado en un lecho pacífico…,

pero yo te velo inquieto en tu sueño,
tratando de llegar a ti,
romper en tu abrazo el pequeño dolor que nace en mí
mientras apremia la inminente despedida.

Tengo miedo de ti,
del poder que te otorgo
al brindarme desnudo en la pira de tu orgullo.

Es el temor del jirón de niebla jubiloso
que remonta el valle al alba
para acabar abrasado en el certero sol del mediodía…

Porque si tú me ves grande y acogedor en mi abrazo,
yo te siento a veces, pocas, vulnerable y dócil
y las más, poderosa y grave,
deidad altiva, incandescente,
erguida en tu alto trono de serenidad,
estrujando en tus manos una ilusión palpitante.


(Diciembre, revisado, mayo 2011;
leído en Diablos azules, 17, 5, 2011)

domingo, 9 de mayo de 2010

txakolina

No creas que no sé que me miraste. No creas que no sé, lo sé, que no debí mirarte, ensoñarte, visionarte en otro lugar, pero conmigo, no con él. Eras una pequeña llamarada tibiamente pelirroja acodada en la barra, sonriéndome con los ojos y la esquina de tus labios pero casi sin mirarme... ¿cómo se hace? ¿Cómo se hace para imaginarte en otros tiempos, latitudes, climas?... Cómo se las ingenia uno para transportarte así, tan sencillamente, de los brazos de ese tipo.. a los míos, así, sin solución de continuidad. Cómo se hará, por ejemplo, para volverte a ver, coincidir contigo en este hormiguero incesante de ocio y negocio, metros, oficinas, calles, cines... Cómo se hará para saber... si tú eras realmente Tú... o sólo una amable gringuita que sonríe a los nativos... qué majetes ellos, lo rijosos y soñadores que se vuelven, con esto de la primavera...

jueves, 29 de abril de 2010

esperanza

y entonces la vi, cuando menos me lo esperaba.... tras las brumas de un sueño incierto, ante la prosaica máquina de café aguado... simplemente miré por la ventana y al fondo, recortada contra un cielo plomizo de esta mañana bochornosa de casi mayo... esa casa de ladrillo grisáceo y brillante, junto al chopo alegre y firme, verde-vida... con su ático modesto que invita a la calma, al recreo y la lectura, no sé, algo así como una imagen de posible sosiego, una cierta, por lo menos, plenitud... o algo semejante al amor, que cobrase forma en la mujer amable, amada, amante.... algo parecido, por lo menos, por favor... un ratito más... a la calma antes de la tormenta....

lunes, 19 de abril de 2010

tiempo severo






















En el cielo limpio de cenizas
En el cielo limpio de sangre
En un cielo de algodonosas nubes gruesas
Nubes preñadas de lluvia salvífica
Suaves cortinas ondulantes de agua
Tupida manta húmeda y vengadora
Que mezca vuestros cuerpos mancillados en el sur
Que lave vuestra sangre arrebatada
Que borre esa afrenta imperdonable
Y arranque vuestros cuerpos a la muerte

viernes, 12 de febrero de 2010

Como piedras rotas - Soho

noche de verano en el Soho... la cena en el café con toldo rojo de la esquina, con esa camarera rumana que se decía napolitana, pero tú sabías que no. Linguini frutti di mare ligeramente picantes, regados con dolcetto d'alba color granate sangre... el calor espeso, roto sólo a ratos por la brisa que venía, sabe Dios de dónde, del valle del Hudson o más allá... hasta que ganaban de nuevo las humedas ondas turbias del East River... Tenías la cara afilada y morena, eras asiria y montenegrina y dibujabas comics para un fanzine de Tribeca... no recuerdo mucho más, me llevaste arriba a tu loft de un sólo ambiente y te fuiste a duchar dejándome sentado en el sofá raído, junto al enorme ventanal sobre West Broadway y Spring y el toldo rojo aquel.... no recuerdo mucho te digo, de la calle subían las broken stones de Weller. Y luego... el futón aquel perdido en una explanada de parquet... la piel extrañamente áspera de tus largas piernas como muslos de Gustav Klimt, tu pelo negro ondulado vertido sobre tu frente, tus grandes ojos almendrados, tiernamente insondables... Llegaste con tu herida reciente de otro hombre ... de esos que no van a dejarla por ti, tratando de sentirte plena sobre ese futón, tras la cena, el vino, el calor los besos y la ducha, con esa amarga canción de fondo.. y yo allí entregado, libando tu diamante negro de delgada diosa asiria, la cabeza perdida entre tus infinitas piernas morenas y tu mente vagando, al otro lado del río, hacía esa casa presumiblemente acogedora donde a estas horas... habrían acostado ya a los niños.


martes, 8 de septiembre de 2009

My Foolish Heart


Con regusto de almendras amargas en el paladar escucho a Bill Evans. No sé si insistir… quizás debería controlarme un poco como los caballeros, esos que dicen que saben estar y al final se llevan el gato al agua cuando les place, suponiendo que sea cierto. A fin de cuentas dicen que el autocontrol, tan de moda actualmente, da sus frutos a largo o, con suerte, medio plazo. Me pregunto cuánto hay que esperar a que llegue el medio plazo. Por otra parte tampoco tengo muy claro si estás todavía en Barcelona o has regresado a Madrid. Ni siquiera sé si no me quieres ver por el momento o si no me quieres ver, punto y aparte. O si, suponiendo que estés aquí… estés dando un pequeño repaso a tus amigos locales, esos a quienes pruebas, como diría Ángel González, “con la boca”. Claro que, bien pensado, también podría proponerte directamente que quedáramos y allí entraría en juego mi propia ambivalencia. Un sí demasiado entusiasta podría desinflarme levemente, pero solo ligeramente… como esos globos que quedan arrinconados a las cuatro de la madrugada tras un cotillón de fin de año; no acaban de perder fuelle completamente pero se presentan francamente desmejorados frente a su inicial prestancia del comienzo de la noche. Por otra parte una abierta negación o un “otro día quizás, más adelante… cuando se me pase el muermo” podría renovar mi limitado brio amatorio al sentir esos pequeños y levemente punzantes aguijones de los celos, como las exactas agujas del acupuntor. Creo que no hare esa llamada, por ahora… mañana, perdón esta noche, digo… luego más tarde, quizás, no puedo prometeros nada…. Todo dependerá de “My Foolish Heart”…